El papa Francisco murió este lunes a los 88 años, tras un cuadro crítico de salud, siendo el primer sudamericano en convertirse en obispo de Roma. Su cercanía con la comunidad paraguaya en Argentina y el cariño hacia Paraguay y su figura fueron recíprocos.
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Su visita movilizó a todo el país y estuvo marcada por las muestras de cariño, fe y la esperanza de un país mejor.
Lo que el Pontífice no esperaba era el regalo tan especial que le tenía preparado el pequeño Ángel, quien con un noble corazón había decidido regalarle a su gallo Felipe.
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Ángel se había enterado de que al Papa le gustaba el caldo de vori vori, por lo que estuvo desde tempranas horas en el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi para hacerle entrega del ave al Sumo Pontífice.
Consultado sobre la razón del curioso regalo al Papa por parte de la periodista de Última Hora, Irma Oviedo, Ángel le respondió con la candidez que lo caracteriza: “Para hacer un vori vori”.
La inocencia de Ángel conmovió a la ciudadanía en ese entonces y aunque en esa ocasión el gallo no terminó convertido en caldo, poco después sirvió para alimentar a niños de un hogar en la ciudad de Caacupé, del Departamento de Cordillera, siendo su gesto un verdadero ejemplo de cariño.